
Prefiero la inquietud de lo distinto,
al gris conservador
de la rutina,
no afilio a
formalismo ni doctrina,
me niego a los
patrones por instinto.
Pretendo un albedrío sin precinto,
rehuir a ese rebaño
que aglutina,
solo es mi corazón
quien determina
que puerta atravesar
del laberinto.
Me dicen que he perdido la cordura,
que inútil es nadar contracorriente,
No saben que en mi
late la aventura.
Se lleva mis jirones el torrente,
mas puedo continuar
con mi locura,
vivir siendo yo mismo, ¡intensamente!
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